TU MIEDO A SER UN DON NADIE

¿El miedo provoca inseguridad y complejos? ó ¿la inseguridad provoca miedos?

Hace unos días, hablaba con una amiga entre cervezas, sobre nuestra situación laboral actual y sobre cómo afectan las actitudes, principios y valores en la realidad profesional actual de cada persona.

La conclusión que saco de la conversación y por supuesto gracias a la experiencia vivida hasta la fecha se resume en una palabra que estamos hartos de escuchar y que nos rodea por cada esquina: el miedo.

Vivimos en una sociedad donde impera el miedo y sin duda, algunos de ellos totalmente comprensibles dadas las circunstancias. Los he clasificado en:

• UNOS miedos: miedo a las enfermedades, miedo al cambio climático, miedo a las guerras y sus consecuencias, miedo a lo que comemos y respiramos, etc.

• LOS miedos: miedo a no tener trabajo, miedo a no poder hacer frente a los gastos, miedo a no tener clientes, etc.

• TUS miedos: miedo a no ser aceptado, miedo a ser un don nadie, miedo a ser menos que el resto, miedo a mostrar mis debilidades, miedo a fracasar, etc.

Cada persona, según y las circunstancias que esté viviendo actualmente se verá reflejado en unos u otros miedos. Sobra decir que todos y cada uno ellos son importantes.

Sin embargo, aquí va mi reflexión, aquellos clasificados en “TUS miedos” siempre (o casi siempre) hacen referencia a la vida personal de las personas; es decir, en un entorno familiar, amigos y de pareja.

Pero…¿y qué ocurre en el ámbito laboral?

Pues…visto lo visto…este tipo de miedos están mas presentes que en ningún otro lugar. Parece que no está permitido decir frases como: “ayúdame por favor”, “esto no sé cómo se hace, ¿podrías explicármelo por favor?”, “no tengo muy claro qué decisión tomar”, “te necesito a mi lado”, etc.

El hecho de manifestar este tipo de emociones para uno mismo equivale a mostrar debilidad, inseguridad, inestabilidad, indecisión, carencias, etc. sea cual sea el puesto que se ocupe. En definitiva se palpa el miedo.

Se observa igualmente, que tampoco es habitual escuchar respuestas como: “no te preocupes, ya te ayudo yo”, “no te preocupes que lo hacemos juntos”, “te ayudaré en todo lo que pueda para que tengas éxito”, etc.

Es más, cuando alguien procura tener una buena acción siendo respetuoso y responsable, trabajando duro y bien, queriendo ayudar, etc. en muchos casos recibe lo contrario. ¿Por qué?

Hay dos opciones de respuesta básicas (no por ello las únicas):

1.- El miedo por parte de la otra persona a encontrar un competidor.

2.- El despotismo de pensar: “este es tan bueno que es tonto”, queriendo por lo tanto aprovecharse de su buena fe buscando únicamente el interés propio.

 

¿Cuál es el resultado tus miedos en el trabajo?

El resultado de acciones y/o decisiones tomadas desde el miedo y por lo tanto desde la inseguridad y los complejos, nunca o casi nunca serán las correctas. Esto a su vez dará lugar a consecuencias, en muchos casos graves, como obtener un resultado de proyecto no deseado, personas que no quieran trabajar en un entorno semejante, plantillas (directivos o no) que poco a poco se van despidiendo, e incluso que una empresa tenga que cerrar sus puertas consecuencia de muchas malas acciones y decisiones.

Y todo ello por no ser capaz de asumir y mostrar con toda tranquilidad alguna debilidad que podamos tener (y que todos tenemos, sí o sí). No vendría mal un poco de humildad, honestidad con uno mismo y el resto así como ser justos con uno mismo y el resto.

Moraleja…

Creo que no digo nada nuevo con lo mencionado hasta ahora, simplemente quería hacer una reflexión en voz alta sobre cuestiones que voy observando en el mundo laboral. Además, estoy convencida que todo lo comentado lo habréis vivido en algún momento de vuestra carrera profesional. Seguro.

Las empresas están formadas por personas, equipos especializados en diferentes materias que conforman el total de la compañía y su buen funcionamiento. Yo puedo aprender de ti y tú puedes aprender de mi. Hoy te ayudo yo, mañana me ayudas tú.

Dicho esto, no es mi intención vender paz y amor. Sólo digo que sería beneficioso para todos intentar mejorar estos miedos. Pero…ya no por nada…simplemente porque hay que verse todos los días, durante ocho horas al día, muchos días a la semana, muchos días del mes y muchos días del año, y con suerte durante muchos años.

Carol Huici

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