CONSEGUIR QUE GASTES CREYENDO QUE COMPRAS

Hace unas semanas leía una noticia en El País sobre el gigante chino Alibaba y las ventas obtenidas en el “Single Day”. Me quedé perpleja con los resultados obtenidos. Lo que me ha motivado a escribir estas líneas ha sido que esta semana volvía a leer un artículo sobre Alibaba, aunque en este caso lo escribía un CEO de una empresa tecnológica. Tal y como le respondí a este director…me parece que estamos todos locos!!!

Es la mayor compañía de comercio electrónico del país logrando unas ventas en un solo día de 13.340 millones. En los primeros 90 minutos obtuvieron una recaudación que alcanzó los 4.650 millones de euros. Leyendo esto creo que en cualquier mente está la necesidad de comentario.

Sea cual sea, para bien o para mal, pero comentarlo.

No hay duda que el país no es lo que era, ni será lo que es ahora. Se esperan 20 millones más de personas de clase media en las próximas décadas, y todas ellas provenientes del país asiático.

Estos datos son un claro ejemplo de que el gigante ya despertó.

Lo que no tengo tan claro es si nosotros, y cuando digo nosotros me refiero a los países conocidos como desarrollados, estamos preparados para la gran cantidad de cambios sociológicos que estamos sufriendo y sobre todo, para los que están por llegar.

Pero retomando la hazaña lograda por la compañía en el “Single Day” y el éxito obtenido, no está por menos dedicar unas palabras a los profesionales del marketing que trabajan para la empresa.

En primer lugar conseguir captar la atención de millones de personas para que te compren a ti y no a otro. Y en segundo lugar, para que la compra se realice en un día en concreto y a unas horas determinadas.

Sólo una buena estrategia de marketing puede generar este movimiento en masa. Da igual las promociones que la empresa haya ofertado para ese día en concreto. El hecho de querer ahorrarse unos euros está en un segundo plano y el “necesitar” verdaderamente el producto comprado en un tercer o cuarto plano.

El consumo emocional es el que manda, y cuando tengamos esto claro el resto vendrá solo o casi solo. Ahora bien, nadie dijo que fuera fácil.

Dicho esto, ¿Cómo es posible que una “simple estrategia de marketing” pueda llevarnos a gastar?

Sí, digo “gastar” porque procuro utilizar el término “comprar” cuando realmente es necesario adquirir un producto. ¿Realmente estamos para gastar?

Pues en muchos casos no, pero cuando la emoción entra a formar parte del gasto, todo es mucho más complicado. Hay miles de motivos que impulsan a la compra emocional, y no seremos nosotros (me incluyo dentro de los profesionales del marketing) los que juzgaremos esos motivos.

En ocasiones el mercado demanda y en otras cree que lo hace. Pero al final el único responsable y el que tiene la última palabra eres tu. Dejemos de echar balones fuera. Tú decides, gastar o comprar.

Carol Huici

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