UN OLOR VENDE MÁS

Si hacemos referencia a la importancia de los olores en un establecimiento, no resulta extraño entender que es un aspecto fundamental y que como otros tantos, requiere de inversión. Aunque bien es cierto que a veces se nos olvida darle el valor que realmente merece.

 

Este factor a tener en cuenta no es nuevo en el mundo del marketing y creo que para el resto de los mortales, sea cual sea la profesión, tampoco. Es una de estas cuestiones en las que usando el sentido común llegamos a la misma conclusión. Tan importante es el olor que desprende nuestro espacio como la colocación del producto, la iluminación o el servicio que prestamos entre otras muchas variables.

 

¿Cómo podemos asociar un olor a nuestra marca?

 

Además de hacer que el cliente se sienta a gusto en nuestra tienda, hotel, restaurante, etc., podemos conseguir que el cliente asocie un olor a nuestra marca. Es el caso del director de una de las cadenas hoteleras más importantes de Suiza. Este directivo quería conseguir que sus hoteles tuvieran un olor que representara a la marca. Y así, los clientes pudieran relacionar el olor a estos hoteles independientemente de la parte del mundo en la que se encontraran alojados.

 

Hasta aquí nada nuevo. Lo que sí me parece curioso es el momento en el que se decide a contactar y contratar una experta en olores y prestigiosa química noruega llamada Sissel Tolaas. Y más curioso aún si cabe es la metodología utilizada por esta persona a la hora de obtener la fragancia adecuada para estos hoteles.

Siendo la compañía suiza, Sissel Tolaas decide viajar a Suiza para saber a qué huele el país. Huele sus calles, jardines, árboles, transportes públicos, montañas…pero sobre todo ella destaca el olor de la nieve y el dinero. Es aquí cuando muchos de nosotros nos podemos preguntar a qué huele la nieve, y algo más llamativo es a qué huele el dinero. Sólo se nos ocurre pensar que quizá huela a lo que haya tenido entre las manos su último dueño.

Después de meses de trabajo captando olores Sissel se recluta en su laboratorio de Berlín, que cuenta con más de ocho mil muestras olfativas de todo el mundo, y así obtener el olor perfecto. El resultado tal y como ella lo expone es una fragancia que huele a montaña, nieve, hielo y dinero.

 

La presentación del proyecto al directivo es todo un éxito. Él consigue captar los mismos olores y considera que es perfecta para sus hoteles. Sabe que dará una sensación de calidez y bienestar a sus clientes, sin olvidarnos por supuesto, que ayudará a identificar a la marca.

 

Dicho esto, vemos como un aspecto tan importante como es el olor, muchas veces lo pasamos por alto, o no le damos la importancia que requiere. Es cierto que las grandes empresas pueden disponer de recursos suficientes como para contratar este tipo de servicios tan exclusivos. Pero pensando en las pequeñas empresas, no nos olvidemos que de una manera mucho más corriente y sin que requiera una gran inversión, podemos conseguir este efecto de bienestar para nuestros clientes con un olor que nos identifique.